Hace algunos años entre la Kuki y la Fe me insistieron (qué bueno que lo hicieron) para que leyera algo que yo (la muy gil) me negaba a leer: Harry Potter. Lo lograron de a poco; un día, desprevenida, me hicieron ver la primera película y reconozco que quedé fascinada por la magia, literalmente. Me enternecí, entretuve, fasciné y aluciné, pero todo en un nivel de "qué tierno" y hasta ahí no más. Luego fui al cine a ver la cámara secreta, y me gustó harto pero no tenía la misma magia que la 1, obvio. Luego, vi la 3


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